Editorial y con aire: tipografía grande, mucho blanco y el domicilio como promesa principal.
Galería de temas
Tu tienda con cara de tuya, sin contratar diseñador.
71 diseños listos para instalar, escritos para el negocio que los va a usar. Escoges uno, se adapta a tu color de marca y queda editable como cualquier página tuya.
71 temas, en 8 tipos de negocio
Densa y comercial: catálogo arriba, franja de confianza y WhatsApp siempre a mano.
Gira sobre la fórmula médica: la portada es la conversación de WhatsApp donde se manda la foto, y una tabla de qué se despacha, qué se valida y qué solo se entrega en el punto.
Farmacia de turno: oscura y directa, para quien entra con una urgencia y no está navegando.
Para crónicos: un calendario de siete días con las tomas marcadas y el aviso antes de que se acabe. Blanco, a línea, sin catálogo arriba.
El otro pasillo como una estantería de baldosas pastel: dermocosmética, suplementos y bebés, donde el comprador sí navega.
La asesoría como argumento: un índice lateral fijo con lo que se resuelve en el punto, y las preguntas que dan pena en serif grande.
Blanco, líneas finas y aire. El producto manda: nada de adorno.
Oscuro, rejilla bento y acento lima. Habla de medidas y de plazos.
Revista de temporada: portada a sangre, serif enorme y mucho aire.
Rejilla visible, reglas de 2 px, rojo puntual y fotos en blanco y negro.
Óptica de barrio cálida: arcos, ámbar y terracota, con copy de mostrador.
Salud visual primero: la portada es una tabla de Snellen, agendar el examen manda y el catálogo va después.
Temporada de sol: bloques de color plano, titular enorme y el filtro UV como argumento.
Óptica infantil: manchas de color, burbujas de diálogo y píldoras torcidas; garantía contra roturas y las señales que ven los papás.
Vende el lente, no la montura: etiquetas monoespaciadas, tratamientos y plazos. Casi sin fotos.
Boutique de color: discos de lente superpuestos, serif grande y paneles saturados.
Oscuro y técnico: vende capacidad de fabricación y enseña las cinco etapas del trabajo.
Portada en dos mitades —tú y nosotros— sobre cómo volverse óptica aliada: qué recibes, los cuatro pasos en escalera y las dudas de siempre.
Densa y sin fotos: la tabla de diseños, materiales y tratamientos para el óptico que compara.
Clara y con aire: la trazabilidad del trabajo como argumento, no el precio.
Para el laboratorio de gama: oscuro, serif grande y el acabado como toda la promesa.
Sobre papel kraft: la portada es una tirilla de caja con el titular impreso y tres sellos alrededor, luego talones perforados y el cierre por una línea de corte.
La portada ES una hoja de remisión sobre el escritorio —cabecera, campos y casillero OD/OI en blanco—, cuatro casos y un cierre con formulario en vez de banda.
Dos carriles de asfalto partidos por la línea de la vía: arriba lo que va, abajo lo que vuelve alineado a la derecha, y el mismo asfalto cierra la página.
Foto grande y calma: el descanso primero, la reserva a un clic.
Hotel de carretera: cupo para hoy, parqueadero y llegar a la hora que sea. Sin narrativa.
Se alquila la casa entera: la capacidad y lo que hay que acordar antes van primero.
Viaje de trabajo: wifi, escritorio, desayuno temprano y factura a nombre de la empresa.
Cama por persona: vende el ambiente y la zona común antes que el cuarto.
Pocas habitaciones y ninguna igual: se reserva una pieza concreta, no una categoría.
Para el que se queda semanas o meses: la portada es la planta del sitio dibujada a línea y una regla por duración separa lo que se reserva solo de lo que se cotiza hablando.
Cálida y hambrienta: carta arriba, texturas oscuras y pedido directo.
Clara y de barrio: pocas fotos, mucha tipografía y horarios visibles.
Domicilio: una banda de color inclinada, el pedido seguido paso a paso y qué pasa si llega mal.
La mesa y la reserva: para el sitio donde la gente viene a quedarse, no a llevar.
Almuerzo del día: un tablero de tiza con lo que compone el almuerzo y la carta justo debajo.
Panadería y café: la portada es la vitrina misma, con marco de madera. Los encargos por fecha, aparte.
Bar y coctelería: oscura y sin fotos de plato; vende el ambiente y hasta qué hora abren.
El rótulo de la porción a página entera con sus campos en blanco, dos paneles enfrentados para lo que se come ya y lo que espera congelado, y un cierre claro con formulario.
Sobria y de confianza: servicios, cómo funciona y un formulario que sí se llena.
Barbería y peluquería: rayas de poste, titular a gritos y tres pasos numerados. Se escoge una persona y una hora.
Psicología y acompañamiento: mucho aire y una sola idea — pedir la primera cita cuesta.
Estética, spa y uñas: una carta de spa con la duración de cada servicio en palabras. Se compra un rato, no un objeto.
A domicilio: un diagrama de ruta con las cuatro paradas de la visita y el tiquete de cómo se cobra.
Clases y entrenamiento: un horario semanal en papel cuadriculado y tres pestañas por nivel. Vende un hábito, no una sesión.
La portada es un tablero perforado: los estados cuelgan arriba y el titular vive dentro de la ficha de ingreso, en el centro; después dos columnas enfrentadas y un talón de cierre.
Portada partida, serif grande y mucho aire. La talla y el cambio, como promesa de arriba.
Sin portada: abre en el buscador y el catalogo. Para quien tiene cientos de referencias.
Producto propio: foto grande, el proceso en tres pasos y el precio explicado.
Una sola cosa, o una tanda: todo centrado y una accion por seccion.
Recargas y juegos: oscura, con los tres pasos del pedido en la portada en vez de una foto.
Cosmetica y cuidado: portada en rejilla «bento» de celdas pastel, radios generosos y beneficios a la vista.
La entrega manda: los tres pasos del pedido en números gigantes sobre la franja de marca, sin foto de portada.
Para vender por cantidad: las condiciones arriba y el catálogo con precio por unidad.
Vintage y segunda mano: de cada pieza hay una sola, y lo que se dice de ella cuelga en etiquetas.
Surtido variado: mosaico de color por sección, para misceláneas, papelería y regalos.
Lo que se acaba y se vuelve a comprar: el ciclo en un anillo, y empuja a repetir el pedido, no a explorar.
Nada existe hasta que lo piden: la portada es un boceto con cotas y el titular en el cajetín, y la cotización se pide por formulario.
Preventa por tandas: cartel de color pleno con banda diagonal, las fechas de apertura y cierre arriba y el catálogo justo después.
Se vende medido e instalado: la portada es un antes y después partido por la mitad, y el precio del producto se separa de la visita.
Distribuidor autorizado: la portada es un certificado con los campos de serie y garantía, y un buscador para dar con el modelo.
Suscripción: el titular vive dentro de una caja abierta y las tres tarjetas responden al miedo a quedar amarrado.
Fruver: vende la rotación, no el surtido. Lo de hoy llegó hoy y por eso cambia.
El mercado del mes: listas armadas para no arrancar de cero y entrega programada.
Venta por peso: llevas la cantidad que necesitas y no pagas el empaque.
Manda el precio: tipografía grande, bloques planos y las ofertas de la semana arriba.
Minimercado de barrio: para quien se quedó sin algo ahora, no para hacer mercado.
Supermercado de barrio, cálido y con comida por delante: buscador grande, una bandeja de fotos del surtido y formas redondas.
Anaquel en oscuro: dos baldas de acero con las cajas apoyadas encima y las reglas del despacho colgando de un riel.
La mesa vista desde arriba: mantel de cuadros, el individual con el titular y una franja de color cruzando la página con los puestos montados encima.
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Cuéntanos de qué es tu negocio. Los temas nuevos salen de lo que nos piden, y un tema instalado se puede editar entero: textos, colores, secciones y orden.